martes, 16 de abril de 2013

SOBRE LA FUNCIÒN SOCIAL DE LA SOCIOLOGÌA.



Por: Jhon Oscar Marin Escalante. *

La evolución del pensamiento humano ha conllevado a que el conocimiento se haya particularizado, se haya fragmentado en diversos sectores cada uno de los cuales  pretende explicar un sector de lo que llamamos "La Realidad", lo anterior permite entender como fueron apareciendo en el devenir de la historia diversas formas de conocimiento que fueron delimitando su objeto de estudio, definieron un método y unas técnicas, vale decir, adquirieron un estatus epistemológico propio y hoy aparecen como  ciencias y disciplinas  de un área específica del conocimiento. 

A mediados del siglo XVIII D.C., cobra identidad una nueva ciencia (o disciplina), la llamada Sociología.   Aunque ésta existe desde que aparecieron los seres humanos sobre la faz del planeta. Sólo a partir de este siglo empieza a organizar su cuerpo teórico, metodológico y teleológico hasta adquirir el carácter que hoy tiene dentro del conjunto del conocimiento humano.  A diferencia de las otras formas de conocimiento la sociología es una ciencia que tiene un carácter especial gracias a que posee un objeto de estudio muy particular; pues al indagar por los fenómenos surgidos de la interacción de los individuos consigo mismo, con los demás y con su entorno.  Resulta obvio advertir que las relaciones sociales son determinadas por la voluntad y por la capacidad racional del individuo y no están sujetas a las leyes de la physis (o naturaleza) lo que les da un carácter epistemológico especial; razón por la cual no puede proceder como lo hacen la mayoría de las ciencias fácticas y por ende no está sujeta a algunos de los principios básicos del conocimiento científico.

La sociología al estudiar el devenir de las relaciones sociales y del hombre con el medio tiene que ir adecuando sus paradigmas, sus teorías y su praxis de acuerdo al desarrollo del acontecer político, económico, social, cultural, religioso,...  Característico de los grupos humanos en las diferentes épocas.  En consecuencia con lo anterior resulta complejo precisar con certeza cuál debe ser la “La Función Social de la Sociología" ya que nuestra realidad entraña retos y un modo de ser propios.   No obstante vemos como nuestras condiciones históricas han llevado a que la sociología asuma una actitud diferente, algunas veces adopta una actitud Crítica y al mismo tiempo adopta una actitud Conservadora, dependiendo del lado en que se encuentren los teóricos sociales.  Por eso para algunos sociólogos esta ciencia sirve para conceptuar históricamente el orden natural de la sociedad burguesa, excluyente, individualista; y para otros pensadores la sociología sirve como medio a través del cual se pretende subsanar la crisis, y el trastorno social producido por la implementación del paradigma neoliberal en el que se debaten las sociedades actuales   

Gracias a las consideraciones anteriores puede pedírsele a la Sociología una “Finalidad”, unas “Tareas” una “Función Social”; los resultados de esta ciencia no solo ayudan a explicar el devenir de las relaciones entre los seres humanos y con su entorno, sino que además pueden ser aplicados para el perfeccionamiento y mejoramiento de los grupos humanos.   Y es gracias a esta circunstancia que la sociología puede ser utilizada como una ciencia a través de la cual se justifica y fundamentan las tradiciones y la estructura social vigente (lo que constituye una tarea conservadora) o también puede ocurrir que los  resultados de la sociología puedan ser utilizados como una crítica y alternativa de transformación del orden social imperante (lo que constituye una tarea critica) que es el punto que defendió el maestro Orlando Fals Borda, y que por consiguiente han constituido la razón que ha guiado el trabajo del "Comité de Base Orlando Fals Borda" del Polo Democrático alternativo, durante sus dos años de existencia, y durante el tiempo que falta por trasegar, lo cual es un motivo de orgullo.

Lo fundamental por ahora, es mostrar que las teorías y las prácticas de la sociología no son imparciales, tienen un componente ideológico, que la función social de la Sociología se desarrolla de acuerdo al contexto histórico y geográfico.  Que la sociología es una ciencia muy dinámica en la medida en que debe evolucionar constantemente si desea entender y explicar los fenómenos sociales y la dialéctica vital contemporánea. 

* Licenciado en Filosofía y Letras. Estudiante de Derecho.

viernes, 5 de abril de 2013

¿TENEMOS UNA OPORTUNIDAD? [Ensayo]


¿TENEMOS UNA OPORTUNIDAD? (Ensayo)

Por. Jorge Isaac López López
Colombia: Una nación pluriétnica y multicultural.


Al inicio de la formación en Competencias Ciudadanas, bajo la modalidad del Diplomado,  las dificultades por las que atravesaba la institución educativa a la que pertenezco eran múltiples; por un lado, niños, niñas y adolescentes provenientes de diferentes zonas del occidente colombiano (Chocó, Cauca, Valle y Risaralda) que venían de vivir en escenarios disímiles con culturas e idiosincrasias distintas, por otro lado esos mismos niñ@s y adolescentes cargados de odio y resentimiento, cargados de miedo, con su autoestima muy menguada, repletos de dificultades, con algunas inquietudes (que no tantas como se cree) y con algunas esperanzas.
Ya estábamos casi empezando el mes de octubre, cuando dimos inicio a una actividad que podría permitirnos ensayar para disminuir los niveles de agresividad que ya eran “pan de cada día” en la institución, pero lamentablemente sólo con dos grados del bachillerato (sextos y séptimos).
Un día, mientras aplicábamos el recurso didáctico de la narrativa como mediador, a través de un cuento de Los Hermanos Grimm (El zorro y el gato), algunos estudiantes colaboraron y empezaron a demostrar que sí había en ellos, en su imaginario, algunos anhelos y expectativas no contemplados en el Proyecto Educativo Institucional (PEI)…Ell@s estaban deseos@s de vivir distinto; deseos@s de resolver sus problemas más elementales: los de la subsistencia.
El refrigerio llegaría (Desayunos de Bienestar Familiar) y junto a él, la oportunidad para que much@s desayunaran.  Y ahí arrancó la verdadera reflexión.
 
El Estado Colombiano tiene una deuda histórica
Son millones de seres humanos, más de la mitad de la población colombiana (aproximadamente 30) que han vivido rodeados de riquezas sin darse cuenta de ello y peor aún, sin poder disfrutar de ello; pues una gruesa parte de las mismas va a parar a manos de empresas extranjeras que usufructúan y usurpan los más variados recursos (petróleo, carbón, oro, esmeraldas, café…), otra va a parar a las arcas del Estado (erario público) y suele perderse y despilfarrarse en lo que hemos acordado denominar corrupción y una última parte va a ser empleada tardíamente en algo muy vago y ambiguo llamado “inversión social”.
Cuando uno observa a un estudiante promedio perteneciente a una institución oficial alegrarse por un refrigerio, comprende también lo poco que tienen, su pobreza.  Comprende así mismo su conformismo; un conformismo atrofiante, un conformismo subyugante, un conformismo lamentable…un conformismo que comparte con otras capas de la sociedad, aún con algunos de nuestros propios verdugos y gobernantes.
Idiosincrasia, autonomía y autenticidad
Parafraseando a Orlando Fals Borda (Padre de la Sociología en Colombia) “No somos una nación, somos muchas naciones al tiempo…”. Los colombianos y colombianas conformamos quizás la agrupación humana más disímil del mundo, con la riqueza cultural más envidiable.  Por un lado etnias por doquier, teniendo en cuenta todas las que fueron exterminadas por los conquistadores, y las que fueron traídas por ellos mismos para subyugar y someter al trabajo duro a la indignidad (Los mal llamados esclavos, transportados en barcos desde el África principalmente por los holandeses).
Somos varias naciones, porque somos muchas etnias, muchas culturas, muchas idiosincrasias, muchos intereses y ningún proyecto de nación que involucre a todas y todos.
Si nos pegamos una pasadita por la Costa Atlántica colombiana e interactuamos con su gente y nos damos la oportunidad de conocer parte del Chocó Bio-geográfico y socializar un poco con la gente de allí, entenderemos porque siendo, en apariencia pertenecientes a una misma etnia, son tan distintos en carácter, anhelos, expectativas, gustos, costumbres y posturas. Así las cosas, es difícil la convivencia en un país que no se conoce ni se reconoce a sí mismo.  En una nación, que no es una nación sino muchas.
Alcanzar la autonomía es casi un espejismo.  Pues hemos vivido ovacionando lo que otros piensan, dicen y hacen, muchos siglos.  Imitamos casi todo; nos resulta poco familiar algo totalmente nuestro: “lo criollo”. Manifestaciones culturales ancestrales y valiosas, apenas ahora salen a flote y eso porque empresas extranjeras vieron allí una oportunidad de negocio (ver Sony Music y el Vallenato). La artesanía, fruto de la genialidad y el trabajo de manos laboriosas por toda nuestra geografía, explotado a más por algunos aprovechados, corre el riesgo de volverse un asunto de “producción en serie”.  Nuestro sistema educativo es una imitación del Sistema Educativo Chileno con ingredientes españoles.  Nuestro Sistema Contable es una imitación del mexicano con ingredientes españoles. Nuestra economía es una imitación, fatal, de una economía gigante que nos aplasta cada día, la de los Estados Unidos.  Nuestros niños, niñas y jóvenes no aprecian los ritmos propios de esta multi-nación, pues viven embadurnados con los ritmos anglosajones…esos ritmos que se escuchan bien, pero que no se entienden.
En nuestras instituciones educativas se discute con demasiada vehemencia el currículo y nunca se cuestiona la poca inversión y el poco respaldo para implementarlo.  Existe un miedo subrepticio a ser sancionado o afectado si se dicen “ciertas cosas”.  Los maestros se sindicalizan, pero no se movilizan porque los sancionan quitándoles unos cuantos pesos de una prima que se inventaron para tenerlos entretenidos y esperanzados.  No hay autenticidad en Colombia.  Los colombianos, quisiéramos serlo, pero no somos auténticos.  Pues cualquier asomo de apuesta por ello, es cortado de raíz por algún gobernante.
Cuando se habla de competencias, solo se nombran o enumeran aquellas que dictan los cánones internacionales de las potencias económicas del mundo actual. Las relacionadas con la inventiva y la creatividad y con la demostración (donde hacen presencia la ciencia y la tecnología) no hacen parte de los esfuerzos serios y contundentes de los propósitos estatales en materia de educación; pues para ello se necesita dinero, inversión, copiosa inversión.  Niños, niñas y jóvenes sanos y bien nutridos, maestros altamente formados y bien remunerados, etc.
No se ha querido, históricamente, formar a nuestros estudiantes en el arte del pensar: pensar es dañino para quienes ostentan el poder, máxime si al pensar se puede llegar a descubrir que quienes gobiernan lo hacen muy mal y es necesario relevarlos de sus cargos.
Colombia y nosotros los educadores nos hemos dedicado a la “producción en serie”: Producimos en serie estudiantes que no piensan, producimos en serie estudiantes que repiten y repiten sin variar, producimos en serie ideas y conceptos copiados de los libros de texto escritos principalmente por extranjeros, producimos en serie y replicamos sin “chistar” las falacias que muchas veces nos cuentan nuestros gobernantes y nos “informan” nuestros medios de comunicación. La producción en serie puede ser enfermiza…
No hemos podido entender aún la importancia de unirnos y apostarle a un proyecto de nación, que congregue los distintos matices de la población colombiana.  Un proyecto de nación que salde las deudas históricas.  Un proyecto de nación donde tanto los adinerados y los desposeídos nos podamos sentar a tomar una deliciosa taza de café, porque ambos tengamos cómo pagarla, pues los segundos ya tendrán también parte de las enormes riquezas que posee su territorio; ese que solo disfrutan y saborean los extranjeros y uno que otro nacional, mezquino y almidonado.
 
Una Colombia autónoma y auténtica debería ser la apuesta
No me disgustan a mí las historias y los relatos extranjeros, ¡no señor! No me disgusta a mí la idea de llevar a las aulas obras de arte de la literatura universal, ¡no señor!, ni la idea de utilizarlas como mediadores didácticos para tratar de combatir la agresividad, que no es de momento, como lo he venido tratando de explicar en este breve discurso, ¡no señor!
Me disgusta y me desencaja que, sabiendo de nuestra riqueza étnica, costumbrista, cultural e histórica, de nuestros hombres y mujeres capaces de escribir y de contarnos cosas bellas, estemos buscando en otras latitudes lo que aquí ya somos capaces de producir.
Por qué Los Hermanos Grimm, cuando tenemos a Rafael Pombo, al Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, a la brillante pluma infantil Jairo Aníbal Niño (recientemente fallecido), a William Ospina (Para mí, el próximo Premio Nobel de Literatura colombiano), a Luis Carlos González Mejía (El poeta de la tierra), etc.
Todo lo anterior, que realmente es muy poco, me hace sentir que sí tenemos una oportunidad y que no deberíamos desperdiciarla.
                                                                                                                       Jorge Isaac López López
(c) 2013

sábado, 30 de marzo de 2013

KAZIYADU O UNA SEGUNDA REPÚBLICA COLOMBIANA


Por: Carlos Mario Marín Ossa.
         @MarioossaM


Kaziyadu en el idioma huitoto de los indígenas del Amazonas, significa “despertar” o “renacer”. Y ante la crisis estructural por la que atraviesa nuestra nación, es el camino a seguir un renacer desde lo raizal, con generación de conocimientos y dinámicas propias en todas las esferas; para apuntalar y consolidar el proceso creciente de reafirmación de lo local y la diversidad de nuestro pueblo y territorio.

La república de Colombia, como argumenta Orlando Fals Borda, tiene su cimiento estatal bajo el modelo del Estado-nación europeo, proyecto histórico que ha buscado la homogenización cultural, étnica y religiosa en cada escenario, y la centralización del poder dentro de este (1)[i] (sic).

El fracaso de las políticas nacionales que se vienen adoptando por los diversos gobiernos (que son el mismo, con rostros diferentes) en todos los frentes, desde los inicios de la república –es decir, desde hace poco más de 200 años-, obedecen a varios factores entre los que se cuentan primordialmente dos:

1.  Nos ha gobernado un minúsculo grupo de la élite económica y social que tiene sus “raíces” en la tradición española, a la que se le han sumado algunos inmigrantes de los países del cercano oriente. Estos han impuesto las condiciones para preservar sus privilegios.

2. Los modelos socioeconómicos impuestos se basan en la tradición y formulación eurocéntrica, sin que tengan en cuenta las realidades diversas de la Nación colombiana.

Como respuesta a las condiciones asimétricas generadas por esta manipulación sobre el pueblo colombiano, y en la búsqueda de las soluciones que nos lleven a encontrar calidad de vida, bienestar y desarrollo dentro de condiciones de autonomía y soberanía; podemos adoptar en líneas gruesas dos acciones fundamentales:

1. Fortalecer y consolidar el desarrollo local desde los conceptos y realidades sociales, culturales, étnicas, ecológicas, geográficas y económicas. En este proceso debe surgir el reconocimiento de nuestra diversidad y de allí el orgullo de nuestra particularidad, la dignidad de nuestra vida y nuestro papel en el mundo, la ética con nuestro entorno natural y social. Como resultado eco-social, es imperativo el surgimiento de mujeres y hombres líderes y conocedores de su entorno; que sobre su papel de seres políticos y sociales comiencen a crear ese recambio en los niveles gubernativos y en las esferas económicas. Estos nuevos dirigentes deben ser quienes gobiernen sus territorios en representación y defensa de su cosmogonía, garantizando formas realmente democráticas de participación y bienestar.

2. Los colombianos, debemos garantizar inicialmente desde lo local y a partir de allí hacia lo nacional; la generación de conocimiento autóctono, raizal, sobre la base de la interrelación con nuestro entorno tropical. Debemos generar modelos propios, que expliquen nuestra realidad y nuestra historia; para que desde allí se planteen las soluciones necesarias a los problemas que como Nación tenemos. Es cierto también que el acumulado de la humanidad no se debe desconocer, como cierto es que las realidades en el planeta varían por razones de geografía, cultura, etnografía e historia.


Las construcciones Fals Borda.


La propuesta a en la que trabajamos, tiene como elemento transversal la participación en todos los niveles y espacios. Con esta herramienta democrática y social se fortalece el poder local porque ayuda al reconocimiento del territorio, de la cultura particular y sus hilos conectores con diferentes grupos poblacionales de la localidad y la región, de las fronteras geo-culturales, de los anhelos y formas de vida de los asentamientos humanos y por ende de la calidad de vida, bienestar y desarrollo esperado por el pueblo. A partir de la sumatoria regional de estos procesos, debemos construir la segunda república colombiana, con base en la realidad nacional y con las soluciones correspondientes a los problemas que requerimos; sustentadas en nuestros propios desarrollos y en nuestra soberanía autonómica. En pocas palabras, soluciones endógenas apoyadas en el conocimiento universal cuando así se requiera.

Foto/Carlos Mario Marín Ossa.


El Comité de Trabajo Político y Social de Base “Orlando Fals borda” se soporta en estas premisas participativas, conducentes en primera instancia a la conciencia sobre los derechos que tenemos como seres humanos, luego como ciudadanos y también como contribuyentes. Una triple condición de este pueblo que vive en la realidad de un Estado Nación que queremos se dirija hacia una concepción Eco-social, de fundamentos raizales y elementos vernáculos. El rescate del estado de bienestar es el primer paso.

Es necesario crear sobre nuestra realidad y sobre nuestra gente (que no se representa en la élite gobernante) un Estado fuerte, que surgirá de una sociedad civil (pueblo) fuerte y con la consciencia de su ya amplio recorrido histórico común. Ello nos remite a la idea que Estado fuerte es aquél cuya consolidación  no excluye sino que fortalece la capacidad de la sociedad de operar con un máximo de coherencia interna y un máximo despliegue de potencialidades creativas (2) [ii](sic), coherencia que parte desde el constructo de la periferia al centro o de las regiones a la totalidad del país; y despliegue de potencialidades generadas por conocimiento y modelos propios. En suma todo fundamentado por nuestra autonomía y soberanía reales.

Propuestas de las regiones al centro.

Algunas de las propuestas sintetizadas desde el Comité Fals Borda, y que se sumergen en una concepción ideológica y política más profunda –un sistema ideológico- van referidas a todos los ámbitos humanos de interacción y construcción social. Son universales y muy lógicas, porque parten precisamente de la observación y el estudio de nuestras realidades y anhelos como Nación.

En primer lugar, proponemos construir y consolidar la identidad de la nacionalidad colombiana desde las regiones y sus diferencias. Para ello es clave una educación participativa y Sentipensante, que procure la investigación en las comunidades para ofrecer alternativas de solución a los muchos problemas existentes. La organización social como medio de buscar estas soluciones es otro imperativo.

Carnaval de Barranquilla. Foto/Carlos Mario Marín Ossa


En segundo lugar, el pueblo colombiano debe defender la soberanía alimentaria de la nación y su biodiversidad. El campo es y ha sido fundamento de nuestra cultura y de nuestra historia. Aún hoy, la gran mayoría de los colombianos tenemos vínculos directos o indirectos, incluso sentimentales con el campo. Las élites gobernantes han entregado este sector estratégico y de seguridad nacional a manos extranjeras. La concentración de la tierra productiva en manos de multinacionales foráneas y “organizaciones” locales de élite es una realidad, como lo es la apropiación por la vía “legal” pero inmoral, cuando no violenta a través de las armas, de las tierras y de nuestra riqueza biológica. Existen semillas alimentarias y riqueza biológica patentadas por la multinacional gringa Monsanto  –de propiedad de la organización Rockefeller-, que otrora tirara toneladas de agente naranja sobre la población Vietnamita; e incluso en Colombia sobre tierras agrícolas del Tolima con efectos monstruosos sobre la población y su descendencia. Todo bajo la complacencia de las élites gobernantes, historia ampliamente documentada, por ejemplo a través del periodista colombiano Germán Castro Caicedo (3)[iii]. Entre tanto, en Estados Unidos de Norteamérica, el campo es protegido como un sector estratégico de seguridad nacional. ¡Como debe ser!

Finalmente, la industria nacional también debe ser protegida como generadora de riqueza y trabajo para el pueblo. Debe defendérsele de la competencia desleal fomentada desde el gobierno, que otorga condiciones tributarias de insospechada generosidad, mientras a la empresa nacional se le grava sin piedad. Cabe aclarar, que cuando hablamos de industria nacional, nos referimos también a la pequeña, mediana y micro.

Sólo los sectores primario y secundario de la economía -esto es el campo y su producción agrícola, pecuaria, aviar, porcina y piscícola, así como la industria-, generan o pueden generar valor agregado al proceso económico (y por lo tanto riqueza y expansión). Por eso deben ser protegidos por el gobierno y el Estado. Además de ello, el campo debe gozar de protección especial; pues es el factor productivo que no se multiplica (salvo vía productividad y ello tiene límite). Tierra existe la que hay. Por eso es objetivo de codicia y causa de nuestro conflicto violento y social.

Los sectores económicos nacionales reinvierten las utilidades dentro del país en su mayor proporción, mientras que las multinacionales foráneas se llevan la riqueza producida por los colombianos, para apalancar los generosos niveles de vida de vida y privilegios de parte de su población; y a los nacionales nos quedan sólo el esfuerzo y los costos invisibles de la actividad económica de un capitalismo salvaje y destructor del medio ambiente, de la cultura y las raíces históricas de nuestra Nación –producto del imperialismo cultural- y de la imposición de modelos económicos ajenos a nuestra realidad y a nuestro interés.

Pero no se crea que sólo nos preocupamos por los aspectos cuantitativos de la actividad económica. Abogamos por una economía social, que tenga en cuenta al ser humano como fundamento y destino de su existencia. Lo culitativo de la economía y su impacto sobre los seres humanos en términos de calidad de vida, bienestar y desarrollo basados en las cosmogonías particulares; deben ser el sustrato fundamental de la ciencia económica sentipensante.

Los servicios y la tecnología son apoyos a los sectores reales (campo – industria), son instrumentos y no fines por si mismos.

Réplica pueblo tradicional cafetero. Foto/Carlos Mario Marín Ossa.


Ahora, no pretendemos fomentar la xenofobia. Lo que proponemos y buscamos es que nuestras relaciones con el mundo, se den en términos de equidad y respeto. Que sean relaciones gana-gana con las que avancemos firmes en un camino autonómico y soberano, con el que generemos lo aquí varias veces repetido: calidad de vida, bienestar y desarrollo.

Para que estas relaciones con el mundo se den, primero deben darse al interior de nuestra Nación Colombiana. Kaziyadu, un inicio raizal.





(1)     Fals Borda, Orlando. Ante la crisis del país, pág. 13. El Áncora editores-Panamericana editorial. Bogotá 2003.
(2)     Perales Arretxe, Isou. Poder local y democracia participativa en América Latina, pág. 100. Fundación para la investigación y la cultura FICA. Bogotá 2004.
(3)     Castro Caicedo, Germán. Colombia Amarga, cap. II. Primera edición. Bogotá 1976